BRASILIA.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, pidió al Congreso que cancele su receso de verano en enero para debatir rápidamente una solicitud de juicio político en su contra, en un intento por superar la intención de destituirla, que calificó de antidemocrático y legalmente irregular.
Los opositores pretenden realizar un juicio político por haber violado supuestamente leyes presupuestarias, mientras aumentaba los estímulos económicos durante su campaña de reelección el año pasado. La solicitud fue acogida la semana pasada en la Cámara Baja del Congreso, que debe designar una comisión de 65 miembros para establecer si Rousseff cometió o no una falta que amerite un juicio.
Los asesores de la mandataria han dicho que cuenta con suficientes votos como para bloquear una impugnación en la Cámara de Diputados, pero que eso podría cambiar a medida que sus opositores alimenten el sentimiento antigubernamental. Una votación temprana antes de que los brasileños vuelvan de sus vacaciones podría favorecer a Rousseff, dado que la campaña a favor del juicio político podría ganar impulso más adelante debido a que se prevé que empeoren el desempleo y la inflación.
Rousseff afirmó que el país no puede esperar tanto por una decisión debido a que la incertidumbre prolongada empeorará la recesión económica. “En esta situación de crisis política y económica, creo que es importante llamar de vuelta al Congreso”, declaró en Brasilia.
Además, la mandataria se reunió ayer con un grupo de 30 juristas que consideran que le falta base jurídica al proceso iniciado en la Cámara de Diputados. (Reuters)